Ipurua recupera toda su esencia

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La vuelta del público a las gradas ha devuelto al fútbol la pasión y el sonido de los aficionados. Y eso se nota. Ipurua vuelve a rugir como hacía tiempo que no se veía. El Eibar fue uno de los equipos que más acusó la ausencia de espectadores en las gradas (sólo ganó dos partidos el pasado curso como local) y esta temporada está notando el calor de los suyos. Cuatro triunfos consecutivos en Ipurua avalan la importancia de los aficionados en su estadio. Curiosamente, los dos únicos pinchazos se produjeron al inicio de Liga, cuando todavía no estaba permitido que se vendiesen todas las entradas disponibles y los clubes se manejaban con diferentes aforos en función de la comunidad autónoma en la que se encontrasen.

Desde que el fútbol ha recuperado la normalidad, el Eibar no ha hecho otra cosa que no sea ganar delante de sus aficionados. Cuatro victorias frente a equipos que, además, han llegado en grandes momentos a Ipurua. El Sporting aterrizó como líder y perdió gracias a una gran tarde de Stoichkov (3-2), el Ibiza no había perdido hasta que pisó el estadio azulgrana (3-1), mientras que Almería y Cartagena vieron cortada su excelente racha en Eibar 12 puntos de otros tantos posibles que confirman a los armeros como uno de los equipos más poderosos en su estadio. Mérito de Garitano, de los jugadores… y también de una afición que anima de lo lindo cuando más lo necesitan sus futbolistas.

Porque Ipurua no marca goles, pero sí gana partidos. Lo demuestran los dos últimos encuentros que se han disputado. Fue clave para evitar la igualada del Almería en una segunda mitad en la que al Eibar le tocó defender más tiempo de lo deseado y volvió a estar a la altura el pasado viernes frente al Cartagena, que jugó toda la segunda parte con superioridad númerica por la expulsión de Toño al filo del descanso. El gol de De Blasis con más de media hora por disputarse ponía en riesgo el cuarto triunfo seguido del Eibar en casa. Pero el equipo azulgrana supo sufrir, apretar los dientes y el empuje de la afición eibarresa durante el último cuarto de hora fue determinante para que los tres puntos se quedaran en casa.

La misión de volver a Primera es cosa de todos. Y en Ipurua todos reman en la misma dirección. Jugadores, cuerpo técnico, directivos, trabajadores y afición. Partidos como los del viernes no hacen más que consolidar la pequeña piña de un club que ha sabido amortiguar el dolor del descenso generando rápidamente ilusión entre los suyos. No es de extrañar que el viernes ya se superara la barrera de los 4.000 espectadores, algo que no deja de ser meritorio en una población que no llega a los 30.000 habitantes. Si los de Garitano consiguen mantener el juego y los resultados, es muy posible que está cifra se quede corta en unos meses.

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