Que bote Nervin!

Actualizado

El Sevillatimorato y especulativo de Julen Lopetegui suma ocho goles en sus cuatro primeras partes en Liga como local. El empuje de la grada y la ambición de los planteamientos del entrenador jugando en el Sánchez-Pizjuán, donde trata de intimidar a sus rivales desde el inicio, han desatado la mejor versión local de los sevillistas desde hace tiempo. Y eso que Lopetegui ha alcanzado registros fantásticos con el Sevilla en su feudo. Pero sin público animando era ese Sevilla que lleva el pragmatismo al extremo, parecido al que suma puntos lejos de su estadio. De nuevo con el aliento de los suyos, el Sevilla no se detiene. Ataca y ataca. 13 goles en cuatro partidos. 12 de 12 en Liga como local. Una máquina.

Y eso que Lopetegui no ha variado realmente su fútbol. Ha sido más un cambio de piezas que otra cosa. Su Sevilla siempre ha atacado con los dos laterales altos, con profundidad y velocidad. Otra cosa es que siempre pueda o el rival pueda penalizar en exceso esos riesgos. El día del Rayo todo estuvo provocado por una expulsión; Los tres goles en el primer tiempo al Valencia, por aciertos y errores del rival a partes iguales; al Espanyol se le superó con cierto sufrimiento del esperado tras la roja a Delaney; ante el Levante, el Sevilla fue una apisonadora. No hay más. El palo de Suso o el penalti no señalado sobre Koundé antes del 2-1 podían haber colocado un resultado escandaloso al descanso. De hecho, nada más regresar de vestuarios, el partido se colocó con 4-1 en el marcador y todo el segundo periodo por delante.

Sólo dos errores individuales, nada que ver con el concepto defensivo del equipo y la forma de defender, hicieron que el conjunto granota se metiese de nuevo en la pelea. Otro pequeño apretón sevillista y partido casi sentenciado. Pudieron llegar más goles. Todos querían su golito. Esa mala gestión de las últimas contras es un tema a mejorar, aunque tras cinco goles a favor en un partido poco hay que reprocharle al comportamiento ofensivo. Simplemente, que el entrenador va añadiendo piezas a su once y el equipo se va engrasando con nuevos socios, como esa dupla Fernando-Delaney capaz de liberar al resto del equipo sin desnudarse por completo.

El brasileño ha encontrado un socio de nivel en la destrucción. Y un jugador que igualmente aporta a la hora de construir pegadito a la banda izquierda. El danés ha desplazado a Jordán al banquillo, quien ahora tiene el reto de recuperar su mejor nivel para regresar cuanto antes al once y ser ese futbolista indiscutible de las dos primeras temporadas. Con todo ello, la clave sin duda de este Sevilla es encontrar y ofrecer confianza a un centrocampista que enganche con el ataque. Óliver ha sido el primero en levantar la mano. Ni Rakitic, ni Óscar, ni Papu Gómez han agarrado la titularidad con fuerza. No es una cuestión de fogonazos, sino de dar continuidad y acelerar el juego en tres cuartos. De ser la última opción, el extremeño ha demostrado que encaja en la idea. Al menos para un estilo de partidos donde dominar. Para ese Sevilla disfrutón del Sánchez-Pizjuán. ¡Qué bote Nervión!

Source link

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *